lunes, marzo 31, 2025
Ciencia y Salud

Descubren un ecosistema marino intacto tras el desprendimiento de un iceberg gigante en la Antártida


Luego del desprendimiento de un iceberg gigante en la Antártida, nombrado A-84, científicos indagaron en el suelo marino que se escondía por debajo de este enorme bloque de hielo y descubrieron un mundo lleno de vida, habitado por esponjas y corales.

En enero de 2025, el susodicho iceberg, que cubría un área de 510 kilómetros cuadrados (imagina un bloque de hielo del tamaño de la ciudad de Puebla), se desprendió de su sitio en la península Antártica a causa de los efectos del cambio climático, una muestra más del paso acelerado del deshielo en el continente.

No lejos de ahí, en el mar de Bellingshausen, había un equipo internacional de investigadores a bordo del R/V Falkor (too), un barco perteneciente al Schmidt Ocean Institute (y que ha jugado un papel en otros hallazgos importantes). Ante la oportunidad de indagar un sitio que nunca había sido explorado por humanos, los investigadores decidieron cambiar de planes y se desplazaron hacia el espacio antes ocupado por A-84.


Antártida deshielo

El calor proveniente de las erupciones volcánicas subglaciales en la Antártida está agravando el problema de deshielo en la región.


“Aprovechamos la oportunidad, modificamos nuestro plan de expedición y nos lanzamos a observar lo que sucedía en las profundidades”, dijo la doctora Patricia Esquete, codirectora científica de la expedición, en un comunicado difundido por British Antarctic Survey. El 25 de enero, los investigadores llegaron al sitio y dio inicio su nueva aventura.

A lo largo de ocho días, los investigadores observaron el fondo marino, llegando a profundidades de hasta 1,300 metros mediante el uso de un vehículo de control remoto, el ROV SuBastian. Se realizaron estudios de la geología, la oceanografía física y la biología debajo de esta área que alguna vez estuvo cubierta por una plataforma de hielo flotante. A raíz de los hallazgos, el cambio de itinerario valió la pena.

“No esperábamos encontrar un ecosistema tan hermoso y próspero. A juzgar por el tamaño de los animales, las comunidades que observamos llevan décadas allí, quizás incluso cientos de años”, dijo la doctora Esquete, investigadora del Centro de Estudios Ambientales y Marinos (CESAM) y del Departamento de Biología (DBio) de la Universidad de Aveiro, Portugal.



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