Quizás el oído absoluto también pueda desarrollarse en adultos
¿Qué tienen en común Mozart, Beethoven, Michael Jackson y Jimi Hendrix? Aparte de ser gigantes de la música, todos estaban dotados (o eso se presume) de un oído absoluto: la capacidad casi inexplicable de reconocer cualquier nota al escucharla, sin necesidad de contar con un sonido de referencia. Incluso entre los músicos profesionales es un don bastante raro, y generalmente se cree que es una habilidad que no se puede aprender, sino que resulta de una mezcla de genética y educación musical temprana; por tanto, se adquiere en una edad temprana, o nunca se tendrá.
Sin embargo, las investigaciones más recientes están desmontando este mito. La última fue publicada en la revista Psychonomic Bulletin & Review por un equipo de investigadores de la Universidad de Surrey y la Universidad China de Hong Kong, y confirma que, con el entrenamiento adecuado, incluso en la edad adulta es posible desarrollar una capacidad de reconocimiento de notas comparable a la de alguien que nace con oído absoluto.
Oído absoluto, no relativo
Todo músico que se precie de serlo debe desarrollar cierta capacidad para distinguir notas e intervalos entre ellas, melodías y armonías de acordes. No es nada especial, y se aprende a hacerlo con la experiencia. En este caso, sin embargo, hablamos de oído relativo: con una nota de referencia, uno es capaz de identificar el tono de los demás sonidos que se escuchan en una secuencia melódica, o simultáneamente dentro de un acorde. En otras palabras, es la capacidad de distinguir un acorde menor de uno mayor, de reconocer una escala o de saber que alguien desafina o ha tomado cierta nota de referencia.
El caso del oído absoluto es diferente: para poseerlo, hay que ser capaz de reconocer los 12 semitonos de la escala cromática y de llamarlos por su nombre, independientemente de la octava en que se produzcan. Un músico sin oído absoluto que escuche un solo acorde de piano podría decir si es menor o mayor, si contiene más intervalos armónicos y cuáles son (por ejemplo, si se trata de una séptima o una novena aumentada). Pero no puede decir, sin un punto de referencia externo (por ejemplo, un diapasón), cuál es la nota dominante del acorde en cuestión: si es un Do y no un Sol. Sin embargo, para una persona con oído absoluto, reconocer exactamente qué notas está escuchando es un juego de niños. No es una habilidad esencial para ser un gran músico o compositor. Pero es evidente que puede resultar útil, y por eso siempre se ha planteado la cuestión de si puede adquirirse mediante el entrenamiento, y cómo.
Estudios sobre el oído absoluto
Como decíamos, durante mucho tiempo se pensó que el oído absoluto era una capacidad innata: algo con lo que se nace y que es necesario entrenar a una edad temprana para que florezca adecuadamente. En los últimos años, sin embargo, diversas investigaciones han empezado a demostrar que quizás esto no es del todo cierto. En un experimento anterior, la mayoría de los participantes lograron aprender a reconocer correctamente una media de 7 a 9 notas, después de un entrenamiento de 12 a 40 horas. Y los mejores participantes de los experimentos lograron una media de respuestas correctas comparable a la de las personas que poseen oído absoluto.
Sin embargo, las investigaciones realizadas en el pasado tuvieron varias limitaciones, principalmente relacionadas con el hecho de que los experimentos siempre se realizaban en una o máximo dos octavas. Por lo tanto, no era posible confirmar que el entrenamiento les permitiera reconocer notas de diferentes octavas o que los participantes no hubieran aplicado simplemente algún truco mnemotécnico, quizás aprendiendo a reconocer solo un par de notas de forma absoluta y limitándose a identificar las demás según el intervalo entre ellas. Precisamente para disipar estas dudas nació el nuevo estudio.
Entrenamiento intenso
La investigación puso a prueba la eficacia de un programa de entrenamiento en línea de ocho semanas de duración en el que participaron 12 músicos, quienes dedicaron una media de 21.4 horas a completar 15,000 ejercicios breves de reconocimiento, que consistían en identificar el nombre de una nota tocada en un piano o una guitarra en un intervalo de 800 milisegundos. Los ejercicios eran de dificultad progresiva y las 12 notas de la escala cromática se introducían poco a poco, dándoles tiempo a los participantes de familiarizarse con su reconocimiento antes de introducir una nueva tonalidad. Naturalmente, las notas se eligieron en diferentes tonos para garantizar que los participantes aprendían a reconocer las notas, y no solo algunos sonidos de un tono determinado.
Al final del período de entrenamiento, los participantes aprendieron a reconocer en promedio más de siete notas prácticamente en cada intento, duplicando la cantidad de respuestas correctas en comparación con el inicio del experimento. Y las respuestas correctas no se limitaban a tonos que ya habían escuchado, sino también a notas de tonos que nunca habían utilizado durante el entrenamiento. Esto demuestra que la habilidad aprendida consiste en reconocer la esencia de las notas y no simplemente una determinada frecuencia sonora. Dos de los participantes, además, lograron alcanzar la capacidad de reconocer las 12 notas de la escala cromática, comparable a la de las personas con afinación perfecta.
Según los autores del estudio, los resultados demuestran que es posible desarrollar un oído absoluto (o algo muy parecido) en la edad adulta, incluso sin haber nacido con esta capacidad. Todo lo que hace falta es el entrenamiento adecuado y la motivación apropiada. Si es un talento que siempre soñaste tener, quizá no sea demasiado tarde.
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Andrea Baranenko.