Alerta en los trópicos: las olas de calor aumentan, las aves desaparecen
Las olas de calor provocadas por la quema de combustibles fósiles están causando el declive de las poblaciones de aves en las regiones tropicales, advierte un nuevo estudio. En la franja geográfica que alberga el 80% de la biodiversidad del mundo, la investigación encontró que entre 1950 y 2020, con un marcado declive a partir de 1980, hemos perdido entre 25 y 38% de las poblaciones de aves debido al aumento de días con temperaturas extremas, comparado con un escenario sin cambio climático.
En el pasado, cambios abruptos en el clima global, vinculados a enormes erupciones volcánicas, liberación masiva de carbono a la atmósfera o rápidos enfriamientos, reescribieron la vida en la Tierra. Hoy, es el cambio climático causado por la actividad humana el fenómeno que empuja grandes pérdidas.
El estudio, publicado esta semana en Nature Ecology & Evolution, muestra que el declive de estas especies en los trópicos no se debe únicamente a la destrucción de ecosistemas o al aumento de la temperatura promedio, sino principalmente a la intensificación de los días de calor, que frena el crecimiento de las poblaciones de aves en estas zonas. “Las aves en estas regiones podrían estar más cerca de los límites térmicos en los que comienzan a ocurrir los impactos”, señala el artículo. En cambio, en latitudes medias, la peor amenaza proviene de la presión humana directa.
Sus hallazgos podrían explicar observaciones previas de fuertes disminuciones —superiores al 50% entre 2003 y 2022— en poblaciones de aves de selvas intactas del Amazonas. Durante mucho tiempo se consideró que los microclimas del sotobosque ofrecían refugio frente al cambio climático; sin embargo, un análisis indica que un aumento de 1 °C en la temperatura promedio de la estación seca podría reducir en un 63% la supervivencia media de estas comunidades.
Vidas sensibles al estrés térmico
La investigación realizada por Maximilian Kotz, Tatsuya Amano y James E. M. Watson logra una visión particular al utilizar técnicas de atribución climática para aislar de otras presiones el impacto del cambio climático en la pérdida de vida silvestre. Una estrategia novedosa para esta área que se ha usado para entender eventos meteorológicos extremos.
El equipo empleó observaciones globales de las poblaciones de aves terrestres de la base de datos usadas para el informe ‘Planeta Vivo’, así como datos climáticos históricos del ERA-5 del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio. Primero analizaron cómo las variaciones (de naturaleza aleatoria) de las condiciones climáticas, incluidos los extremos de calor, impactan en las tasas de crecimiento de la abundancia de cada población de aves entre 1950 y 2020. Luego midieron la influencia del cambio climático en los cambios de los extremos de calor —aquellos días cuya temperatura superan el percentil 99 de los datos históricos diarios de temperatura de ese período de tiempo para cada ubicación— y calcularon el impacto de estos extremos de calor en la abundancia de las poblaciones de aves.
Su artículo señala que, en los últimos 40 años, la exposición de las aves al calor extremo se multiplicó por diez en latitudes bajas: pasaron de enfrentar un promedio de tres días al año con temperaturas extremas a 30 días.
Al revisar cómo habrían cambiado las poblaciones de aves en un escenario sin cambio climático y contrastarlo con la realidad conocida (algo que lograron restando los impactos en el clima extremo por el calentamiento antropogénico a las observaciones) quedó expuesta la huella cruel del cambio climático impulsado por actividades humanas, con los efectos más drásticos en los trópicos.
“Las altas temperaturas pueden provocar un exceso de mortalidad en las aves, reducción de su fertilidad, alteraciones en su comportamiento reproductivo y una menor supervivencia de las crías”, se lee en el estudio de los investigadores del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, la Universidad de Queensland y el Barcelona Supercomputing Center.