EE UU tiene un problema de contrabando de ovejas clonadas
El mismo documento alega que una de las crías de MMK fue transportada desde Minnesota hasta el rancho de Schubarth en Montana en mayo de 2019. En julio del siguiente año, Schubarth acordó vender 11 de los nietos de MMK por un total de 13,200 dólares y uno de los hijos de MMK, una oveja llamada Montana Black Magic, por 10,000 dólares. También se alega que Schubarth vendió otra oveja híbrida Marco Polo a un hombre que vive en Dakota del Sur.
Al menos se tiene registro de una sola oveja
Hablamos de la mismísima MMK. La oveja había sido llevada inicialmente a una instalación acreditada de la Zoological Association of America en Oregón, indica Christina Meister, de la Oficina de Asuntos Públicos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE UU (USFWS, por sus siglas en inglés). El 2 de octubre, MMK fue trasladada en avión a través del país hasta el zoológico Rosamond Gifford de Siracusa, en Nueva York, donde será alojada a largo plazo. «Se espera que MMK esté en exhibición a mediados de noviembre», subraya Meister. El USFWS declinó responder a otras preguntas planteadas por WIRED.
El destino de las otras ovejas es incierto: Los cuatro hombres acusados en estos casos interrelacionados firmaron acuerdos de culpabilidad que les obligan a poner en cuarentena cualquier oveja que posean y que contenga genes de argalí. Los acuerdos también obligan a los hombres a «renunciar a todos los derechos de propiedad» sobre las ovejas y a permitir que la USFWS esterilice a los animales. Los hombres también tienen que presentar informes de autopsia cuando alguna de las ovejas muera.
«Fue un caso muy interesante», extiende Chris Tenoglia, abogado que representó a Michael Ball, acusado de etiquetado falso de fauna salvaje en virtud de la Ley Lacey, que prohíbe el transporte, comercio y etiquetado incorrecto de determinadas especies. Ball se declaró culpable de la infracción de la Ley Lacey y se le ordenó cumplir un año de libertad condicional y pagar una multa de 20,000 dólares. Tenoglia manifiesta que Ball practicó la eutanasia a las nueve ovejas que tenía en su poder y que fueron cruzadas con la oveja clonada.
«Ball se dedica a la cría y reproducción de animales y no quería que una de las ovejas clonadas que tenía se cruzara accidentalmente con el ganado que tenía a mano. Le preocupaba que, por mucho que intentara mantenerlas separadas, no funcionara, y no quería tener problemas, suponiendo que eso pudiera ocurrir en el futuro», escribió Tenoglia en un correo electrónico a WIRED.
El abogado Carl Jensen representó a otro acusado, Riley Niewenhuis, que se declaró culpable de un cargo de tráfico en virtud de la Ley Lacey. Niewenhuis fue condenado a una pena de 12 meses de libertad condicional y a pagar una multa de 20,000 dólares. Jensen asegura que no sabe si Niewenhuis tiene alguna de las ovejas híbridas en su poder, pero está seguro de que «está haciendo todo lo posible por cumplir lo que el gobierno le exigió».
Problemas biológicos y regulatorios
Monique Sosnowski, analista de delitos contra la fauna y la seguridad del Farmingdale State College, en Nueva York, refiere que los casos de tráfico que implican clonación de animales son bastante inusuales. Plantea todo tipo de cuestiones extrañas: como si la oveja clonada debería considerarse una especie en peligro de extinción o invasora. Según Tenoglia, una de las preocupaciones del gobierno era que si las crías de MMK se dejaban en libertad, podría dominar y superar a las especies autóctonas de EE UU. Cuando WIRED preguntó al Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) sobre esta inquietud, el portavoz Matthew Nies sujetó que la oficina «no tenía nada que añadir».
El caso Schubarth también plantea la cuestión de si deberían endurecerse las normativas sobre las empresas de clonación para garantizar que no estén implicadas en experimentos con especies en peligro de extinción. La práctica se está poniendo de moda: en EE UU ya se han clonado miles de perros, gatos y caballos. Los documentos legales alegan que en 2015, Schubarth pagó un depósito de 4,200 dólares para firmar un «contrato de clonación de ovinos» para la experimentar con una oveja Marco Polo, traficada ilegalmente a territorio estadounidense.