La guerra de los presupuestos en Alemania enciende las alarmas de Europa: «La coalición está ardiendo»
El mundo mira a EEUU y cómo las elecciones de este martes pueden traer una nueva oleada de incertidumbre que sacuda mercados y economía de todo el mundo. Ya ocurrió con las elecciones europeas y luego legislativas en Francia. Sin embargo, la incertidumbre creciente en torno a otra gran potencia económica está pasando bajo el radar: Alemania. Ríos de tinta han corrido sobre la crisis económica que aqueja a la industria del país y, en consecuencia, a toda su actividad. Sin embargo, esta situación de debilidad ha desatado una auténtica crisis política en el país que ha despertado la preocupación de los mercados y que podría devenir en una auténtica implosión este miércoles.
El gobierno de coalición del SPD con los verdes y con los liberales ha llegado a un auténtico punto de inflexión. Este fin de semana se filtró un plan del líder del partido liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner. El sábado salieron a la luz 18 páginas en las que esta cabeza dentro del ‘triunvirato’ que gobierna Alemania hablaba de la necesidad de «un cambio económico con una revisión fundamental de las políticas clave«. De este modo, Lindner hablaba de olvidarse los fondos de estímulo para realizar un gran programa de recortes de impuestos en algunos gravámenes como el IRPF o Sociedades.
Para pagar estos recortes en un contexto alemán en el que constitucionalmente no se puede incurrir en déficit (más allá de un 0,35% del PIB), el alto cargo propone un cambio en las jubilaciones para que las edades en las que se puede reclamar sean más flexibles, manteniendo más cotizantes en la seguridad social. También pide reducir la inversión climática, menos ayudas sociales y reducir subsidios de todo tipo. En particular proponen quitar el 100% de la gran subvención a Intel de 10.000 millones de euros, de la que habla concretamente.
El ultimatum de Lindner
Según el documento solo el final de esta ayuda acabaría con el déficit actual de 8.000 millones de euros y el resto de recortes de impuestos se financiarían con los mencionados recortes de servicios públicos… En concreto solo con lo de asistencia social y clima creen que podrían reducirse el cargo de solidaridad (impuesto para las rentas más altas, que solo paga el 10% de los contribuyentes) y el de Sociedades. De esta manera el partido liberal propone que podría acabar con el déficit bajando impuestos, a solo unos días de que se tenga que presentar un presupuesto de consenso entre los tres partidos.
Gracias a esta reducción de impuestos Lindner cree que la economía podría reactivarse y acabar con el bucle en el que se ha entrado. Los mayores costes y una menor demanda externa han sacudido por completo la industria germana. En consecuencia el Bundesbank espera que este año se cierre con una caída del 0,2% del PIB, es decir, que se de un segundo año de contracción económica en el país.
«El análisis de Lindner es muy poco polémico, todos ven el problema en competitividad, productividad, costes, demografía…» comentan desde ING. Sin embargo creen que «supone un punto de no retorno respecto a las políticas de sus socios». Carsten Brzeski, analista del banco neerlandés comenta que «reducir los pagos sociales, flexibilizar la edad de jubilación e incluso debatir de pensiones más bajas y jornada laborales más altas es algo difícil o incluso imposible de aceptar para verde y SPD».
Presupuestos y colapso en Berlín
ING cree que el Partido Liberal de Lindner «no da margen de maniobra teniendo en cuenta el freno de deuda (límite constitucional que impide el déficit)». Creen que esta propuesta filtrada esta semana podría ser un ultimátum antes de la reunión del miércoles en la que tendría que llegarse a un acuerdo presupuestario. «El documento de Lindner es sólo un paso más en una lista casi interminable de tensiones cada vez mayores dentro del gobierno alemán».
Hasta ahora estas tensiones habían generado un riesgo de elecciones bajo dado que ninguno de los tres tenía interés en unas elecciones anticipadas». Sin embargo, la situación ha cambiado «cada vez parece más probable que en los próximos tres días podamos ver un colapso del gobierno». En definitiva, «creemos que el riesgo de que el gobierno alemán se derrumbe nunca ha sido tan alto como en la actualidad».
A pesar de que en julio se logró un acuerdo inicial para los presupuestos justo sobre la bocina, a medida que han pasado los meses el déficit se ha ido expandiendo a medida que la proyección de ingresos ha ido cayendo y la inversión no era suficiente. Ahora hace falta encontrar un nuevo acuerdo antes del último día de diciembre y, a diferencia de otros imprevistos similares, esta vez las diferencias entre los miembros del Ejecutivo se han marcado más que nunca. Todo esto a menos de un año de las elecciones federales (septiembre de 2025).
SPD: «No podemos negar que la coalición está ardiendo ahora mismo»
Más allá de Lindner los socios han hablado abiertamente de que el documento supone un ‘incendio’ para el equilibrio político en la ‘locomotora de Europa’. El partido gobernante, el SPD, ha asegurado a través de su portavoz y presidenta del partido, Saskia Esken ha dejado clara su postura. «No podemos negar que la coalición está ardiendo ahora mismo» debido a que «las propuestas del ministro de Finanzas no se pueden implementar en el marco de nuestra alianza».
Así lo expresó la portavoz en un evento este domingo en Hamburgo en el que sentenció que. «Si se toman esas medidas los ricos se harán más ricos y la clase trabajadora lo pagará con sus salarios y pensiones, algo que el SPD no aceptará en ningún momento». Este lunes Matthias Miersch, secretario general del partido, mostró una cara algo diferente al afirmar que «creo que un acuerdo es posible», pero reconocía que las posturas están muy alejadas ahora mismo.
Por su parte, los miembros de la oposición (CDU) califican el documento económico de Lindner como un «certificado de divorcio» de la coalición. Este mismo lunes los miembros del gobierno se han reunido de emergencia ante la filtración del documento y Lindner ha hablado alegando que no da ningún paso atrás. «Nadie puede aceptar que Alemania se quede atrás económicamente. Por eso hago todo lo posible para que dejemos de ser un obstáculo para nosotros mismos. Porque los ciudadanos quieren volver a sentirse orgullosos de su país. Hace falta un cambio de rumbo».
Según Bild esta última reunión de emergencia de este lunes es solo la primera de dos citas antes de la reunión oficial del miércoles. Los dos encuentros, que se darán con los principales representantes de los tres partidos presentes, buscan entender si realmente las condiciones planteadas por el ministro de Finanzas son una condición indispensable para que continúe el acuerdo o si hay espacio para una negociación. De momento, con la primera de las reuniones concluida, la postura de todas las partes sigue sin cambios.
Desde Pantheon Research comentan que la incertidumbre política que ya está generando podría sacudir más las perspectivas de las empresas y economía germana. «Tal y como se ven el índice Sentix de confianza empresarial, los problemas de Volkswagen y las crecientes tensiones entre los partidos de la coalición siguen dominando el ánimo».
Un bomba de ‘solidaridad’ de 75.000 millones
Desde Commerzbank comentan que este ‘desafío’ llega en el peor momento posible. Pues «el gobierno se podría enfrentar a un enorme déficit de 75.000 millones de euros si el Tribunal Constitucional de Alemania falla contra uno de los mecanismos de financiación clave, el recargo de solidaridad. Este es un impuesto en diversas áreas (tanto a empresas como ciudadanos más ricos) que se impuso para pagar los costes de la reunificación del país en 1991 al tiempo que la Guerra del Golfo estaba dañando sus perspectivas económicas.
Este impuesto lleva años ya en el foco del debate público con numerosas denuncias que iniciará este mes en una audiencia histórica por parte del TC. Este puede decretar que el impuesto siga como hasta ahora, que se retirarse en el futuro o, en el peor de los casos, una reintegración de algunos años. Según publicó Bloomberg este fin de semana, esto haría que el actual y polémico déficit de 8.000 millones de déficit que ha llevado al gobierno al límite las negociaciones se transforme en un agujero de 75.000.
«El enfoque mesurado de bloquear solo el uso futuro pone en riesgo los ingresos fiscales de 13.000 millones de euros para 2025. La audiencia de la FCC está prevista para el 12 de noviembre; la sentencia podría tardar varios meses», comentan desde Commerzbank.
El Tribunal Constitucional ya ha puesto en jaque a Berlín en diversas ocasiones. Hace solo un año el mismo tribunal declaró inconstitucional un fondo de emergencia climático de 60.000 millones de euros que había salido del control del ‘freno de deuda’ debido a su condición de urgencia. Este varapalo tumbó unos presupuestos y llevó al ejecutivo germano al límite con importantes recortes para poder subsanar este agujero inesperado.