¿Qué bolá con los cubanos?
El MININT guarda silencio sobre el atropello masivo ocurrido en La Habana mientras los cubanos, se mantienen perdidos en su soliloquio desde y a través del hambre.
LA HABANA, Cuba. – Han transcurrido más de 48 horas desde que un extranjero residente en Cuba, al volante de un Audi de color rojo, atropellara a nueve personas en los municipios de Centro Habana y Habana Vieja, dejando una mujer de 35 años fallecida. Más de 48 horas y el Ministerio del Interior no ha revelado la identidad de ese asesino, ni el motivo que lo llevó a embestir, de forma aleatoria, a sus víctimas en un acto más emparentado con el terrorismo que cualquier cosa que haya hecho alguno de los influencers que el régimen cubano incluyó en su lista de “terroristas”, presentada en julio pasado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El MININT guarda silencio mientras los cubanos, perdidos en su soliloquio desde y a través del hambre, se marean con el hallazgo de un cuerpo desmembrado en el barrio El Salao, de Santiago de Cuba, la llegada de buques de guerra a las aguas del Caribe para meterle miedo a Nicolás Maduro y la creciente escasez de leña y carbón, tan preocupante hoy como pudo haberlo sido en la época previa a las cocinas de gas, porque así de tremebunda es la regresión en el tiempo para millones de compatriotas en pleno siglo XXI. Son tantos problemas, tantas desgracias acumuladas, que las personas se enteran, comentan un poco y siguen de largo, sin ponderar las consecuencias de su pasividad y silencio.
El déficit de generación ya no es novedad, la gente está dispuesta a retornar a las cavernas con tal de seguir vivas y no caer presas. Los que tienen dinero compran plantas eléctricas, lámparas y ventiladores recargables. Los que no, que se tiren pa’ la calle; a fin de cuentas, ellos tienen más razones para protestar que quienes, gracias a sus familiares emigrados o a inconfesables tejemanejes, mantienen la nariz fuera del agua, aunque sea por muy poco margen.
Toda pasa y se olvida. Los 18.000 millones que posee GAESA duraron menos en el foco de interés público que la estúpida declaración de Roberto Ferrante sobre la superioridad de Bebeshito, o la mipyme inaugurada por Yulién Oviedo en Nuevo Vedado. El tesoro del generalato ni siquiera suscitó la indignación de las empresas extranjeras que sufren los habituales impagos del régimen. Hay deudas millonarias con apicultores, ganaderos y productores cubanos, pero también con la Sherritt y con unas 300 empresas españolas, de las cuales el 15% ha cerrado o está a punto de hacerlo, sin la menor idea de cómo ni cuándo van a recuperar su dinero.
De eso no se habla en ningún medio de prensa, como si la cúpula militar no tuviera la obligación de pagar. Pero, peor aún, es que los cubanos no sientan el derecho y el deber moral de plantarse frente al Parlamento a exigir explicaciones sobre la existencia ―desconocida hasta hace unas semanas― de tanto dinero mientras morimos por efecto del hambre, los derrumbes, enfermedades curables, falta de higiene y atención médica.
Como si no bastaran todas esas calamidades que diezman a una población ya disminuida a causa del éxodo masivo, un tipo atropella a nueve personas y todavía nadie sabe quién es él. La Seguridad del Estado, que no pierde un minuto para poner en boca de Humberto López o Michel Torres Corona los nombres de manifestantes pacíficos seguidos del calificativo de “terroristas”, se ha tomado todo el tiempo del mundo para revelarle al pueblo de Cuba la identidad del autor de lo que puede considerarse como un atentado similar a los que sacudieron Europa entre los años 2016 y 2017.
“¿Qué bolá con los cubanos?”: es la pregunta que nos hacemos sobre nosotros mismos, porque no hay manera de explicar tanta indiferencia hacia nuestra propia vida con sus muchas muertes. Más allá de un reportaje televisivo sobre la atención brindada en el Hospital “Calixto García” a varios sobrevivientes del atropello, no se ha mencionado el asunto, lo cual pudiera significar que detrás hay algo más grave que un conductor presuntamente alcoholizado o bajo el efecto de otras sustancias.
A estas alturas el MININT debe haber tomado nota de todas las conjeturas vertidas en redes sociales y probablemente esté preparando la versión más conveniente para controlar la narrativa acerca de lo ocurrido, incluyendo la ausencia de agentes del orden en las calles de una capital donde la violencia aumenta por día, pero los carros patrulleros solo tienen combustible para transportar a gente tan peligrosa como Jorge Fernández Era, Yamilka Lafita (Lara Crofs) o Alina Bárbara López Hernández.